Redactor especializado en divulgación científica e histórica Las grandes autopistas modernas suelen atravesar campos, pueblos y paisajes históricos, pero en ocasiones también abren una ventana inesperada al pasado. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en Ponso, una pequeña localidad de la provincia italiana de Padua, donde las obras para construir un nuevo tramo de la carretera regional SR10 “Padana Inferiore” han sacado a la luz uno de los hallazgos arqueológicos más sorprendentes de los últimos años en el norte de Italia. Tal y como ha revelado la Superintendencia ABAP para las provincias de Padua, Treviso y Belluno, las excavaciones han permitido identificar un gran santuario de carácter cultual activo ya en época prerromana y reutilizado durante siglos bajo dominio romano.
Lo que comenzó como una intervención arqueológica preventiva vinculada a las obras públicas terminó convirtiéndose en una investigación histórica de enorme valor para comprender cómo vivían, rezaban y transformaban sus creencias los antiguos pueblos del Véneto antes de la romanización. El descubrimiento tiene un elemento especialmente singular: numerosas inscripciones en lengua véneta, un idioma hablado en el noreste de Italia antes de la expansión definitiva de Roma. Muchas de estas piezas muestran textos grabados en caracteres venéticos y, en menor medida, latinos. Para los arqueólogos, estas inscripciones representan una oportunidad excepcional para estudiar las creencias religiosas y la identidad cultural de una población de la que todavía se conocen muchos aspectos de forma fragmentaria.
Los primeros indicios aparecieron durante las tareas de limpieza y revisión del terreno. Los técnicos localizaron varios elementos pétreos inusuales y eso obligó a realizar sondeos estratigráficos más profundos. Muy pronto quedó claro que bajo aquella superficie agrícola se escondía algo mucho más importante: un extenso complejo ceremonial que había permanecido enterrado durante siglos. Las investigaciones preliminares sitúan las fases más antiguas del santuario entre los siglos V y IV antes de Cristo, en plena época de los antiguos vénetos.
Este pueblo ocupaba buena parte del noreste de la península itálica antes de quedar integrado dentro de la órbita romana. Aunque terminaron asimilándose culturalmente a Roma, los vénetos conservaron durante mucho tiempo sus propias tradiciones religiosas, su lengua y ciertos rasgos identitarios muy marcados. Precisamente por eso el yacimiento de Ponso resulta tan relevante. El lugar parece mostrar con extraordinaria claridad el proceso de transición entre el mundo prerromano y la posterior romanización.
No se trata de un santuario abandonado tras la conquista romana, sino de un espacio sagrado que continuó utilizándose y transformándose con el paso del tiempo. Los arqueólogos han encontrado numerosos cipos y bloques de piedra con inscripciones votivas, es decir, piezas vinculadas a ofrendas religiosas. Algunas presentan textos grabados en tres de sus caras, algo que refuerza la idea de que estaban concebidas para ser observadas dentro de un espacio ceremonial organizado. Varias de ellas seguían en su posición original, mientras que otras habían sido reutilizadas siglos después en un gran pavimento de piedra cuya función todavía no está completamente clara.
Ese pavimento parece datar del siglo I después de Cristo. La reutilización de antiguas piedras sagradas dentro de estructuras posteriores es uno de los aspectos más interesantes del hallazgo porque sugiere continuidad religiosa y no una ruptura total con el pasado. Las comunidades locales habrían seguido considerando aquel lugar como un espacio importante incluso bajo dominio romano. Los investigadores creen que el complejo pudo experimentar transformaciones arquitectónicas progresivas a medida que cambiaban las influencias culturales de la región.
En otras palabras, Roma no destruyó necesariamente los cultos anteriores, sino que muchas veces absorbió, reinterpretó y adaptó tradiciones locales ya existentes. Tal y como ha revelado la Superintendencia ABAP de Padua, Treviso y Belluno, el santuario ya estaba activo entre los siglos V y IV a.C., mucho antes de la consolidación del dominio romano en el norte de Italia. Con el avance de las excavaciones aparecieron estructuras todavía más espectaculares. Los arqueólogos identificaron grandes edificios rectangulares interpretados como templos.
Uno de ellos presenta rasgos característicos de un templo períptero, es decir, rodeado por columnas en sus laterales, una tipología monumental claramente asociada a la arquitectura clásica romana. La aparición de este tipo de edificaciones indica que el santuario alcanzó una gran importancia regional durante algunas de sus fases históricas. Según las primeras estimaciones difundidas por medios italianos especializados, el complejo podría extenderse sobre una superficie de alrededor de 1.500 metros cuadrados y estaría formado por al menos tres edificios principales. Todo ello sugiere que no se trataba de un pequeño santuario rural aislado, sino de un centro religioso de cierta relevancia capaz de atraer actividad ceremonial durante generaciones.
Los arqueólogos todavía investigan cuál pudo ser la divinidad venerada en el lugar, aunque por ahora las inscripciones recuperadas no han permitido identificarla con seguridad. El valor científico del hallazgo es enorme porque permite estudiar en un mismo espacio varias fases históricas superpuestas: desde las primeras prácticas rituales de tradición véneta hasta las transformaciones arquitectónicas y culturales de época romana. Muy pocos yacimientos conservan de forma tan clara esa continuidad histórica. Además, las inscripciones venéticas encontradas podrían aportar nueva información sobre una lengua todavía poco conocida.
Los especialistas consideran que cada nuevo texto descubierto ayuda a reconstruir aspectos de la organización social, las creencias y la vida cotidiana de las poblaciones prerromanas del norte de Italia. Los investigadores creen que algunas de las piezas fueron reutilizadas siglos después en un gran pavimento construido en época romana, una señal de que el lugar siguió teniendo valor sagrado durante generaciones. Otro de los elementos fundamentales para comprender el estado de conservación del yacimiento es el papel del río Adigio. Tal y como indica la Superintendencia italiana, en la Antigüedad el curso del río discurría por esta zona y una gran inundación terminó cubriendo el santuario con capas de sedimentos, barro y grava.
Paradójicamente, aquella catástrofe natural ayudó a preservar buena parte de las estructuras. Los depósitos aluviales actuaron como una protección que mantuvo ocultos muros, pavimentos y piedras inscritas durante siglos bajo la superficie agrícola moderna. Los investigadores consideran que el lugar no fue abandonado de forma brusca. Más bien parece haber atravesado un proceso gradual de transformación hasta quedar finalmente sepultado por las crecidas fluviales.
Esa larga secuencia histórica convierte el yacimiento en una especie de cápsula del tiempo sobre la evolución religiosa del norte de Italia. En la actualidad, los trabajos arqueológicos continúan avanzando mientras los especialistas documentan cuidadosamente cada estructura y cada inscripción. Las futuras investigaciones podrían revelar nuevos edificios, identificar la divinidad principal del santuario o incluso aclarar cómo se organizaban los rituales celebrados allí hace más de dos mil años. Lo descubierto hasta ahora ya ha cambiado la percepción histórica sobre esta parte del Véneto antiguo.
Bajo una obra de ingeniería contemporánea ha emergido un paisaje sagrado olvidado que demuestra cómo las antiguas comunidades locales conservaron parte de su memoria religiosa incluso durante la expansión de Roma. El hallazgo de Ponso no solo aporta templos y piedras inscritas. También muestra cómo las culturas antiguas rara vez desaparecen de golpe. Muchas veces sobreviven, cambian y se mezclan con nuevas influencias hasta crear formas híbridas de identidad.
Y precisamente eso es lo que los arqueólogos están empezando a reconstruir ahora, piedra a piedra, bajo los campos del norte de Italia.