El norirlandés firma 69 golpes (-1) cerrar su vuelta con dos bogeys El US Open ya ha echado a andar con un clima agitado y una niebla que retrasó la primera ronda dos horas a las primeras de cambio. El escenario, Shinnecock Hills, ya causa estragos, aunque hay quien está manejando la situación mejor que otros, como es el caso del sorprendente Sam Stevens (68, -2), un jugador todavía sin victorias en el circuito estadounidense, Rory McIlroy (69) o Ludvig Aberg (69). El fuerte viento de suroeste que soplan durante la primera ronda no es la única defensa de un recorrido temible, pero sí que fue la causa de que muchas bolas acabaran en situaciones en las que era imposible escapar del bogey.

Varios de los primeros espadas ya han terminado su ronda, mientras que los cuatro españoles (Rahm, Puig, Hidalgo y Repetto Taylor) actúan en el turno de tarde. El jugador de la mañana fue el campeón del Masters, McIlroy, aunque en el tramo final empañó su resultado al cerrar la ronda con dos bogeys. Empezó por el hoyo 10 y le dio un empujón importante a su vuelta con un eagle en el hoyo 5 (par 5), el primero que hace en un US Open desde 2017 en Erin Hills. Conectó un potente drive de 395 yardas (361 metros) que le allanó el camino; después pegó un hierro 9 que dejó la bola a tres metros y medio de la bandera y embocó el putt para colocarse en -3 en el día.

En cualquier caso, buen comienzo del norirlandés, que hace 15 años que no gana este torneo. Como todos, el ganador de seis Majors tuvo que trabajarse cada hoyo. En el 4 salvó un par milagroso después de una mala salida al rough y un segundo golpe descontrolado que fue a parar a un camino. De hecho, su bola casi acaba en el bolsillo de un aficionado que estaba por allí.

Con Scottie Scheffler (72) se dio una circunstancia curiosa, pues pateó mejor cuando tenía serios compromisos para par, pero cuando tenía uno similar para birdie no entraba. Incluso sacó el puño tras meter el putt para par de su último hoyo (18) En cualquier caso, el putt sin duda es su talón de Aquiles ahora mismo. Cuando estaba en +1 en el acumulado, su vuelta se torció en un hoyo 8 que se enquistó desde el tee y terminó en doble bogey. Acabó los primeros nueve hoyos en +3 y en el 13 volvió a ese resultado tras un nuevo bogey, esta vez después de una dolorosa corbata justo después de haber materializado su segundo birdie del día.

Todavía hizo dos birdies más y un bogey en una vuelta que fue un tobogán. Ludvig Aberg vuelve a estar bien colocado en un grande. Jugó francamente bien de tee a green y, aunque sea la primera jornada, este año ya se ha dejado ver en el Masters y en el PGA Championship. Tommy Fleetwood, que en 2018 acabó en Shinnecock segundo tras una vuelta de 63 el domingo (récord del campo), hizo 70.

Cameron Young y Patrick Reed tiraron 72.