Rafa Blanquer rememora en MARCA su histórico salto en Vallehermoso que le catapultó a los Juegos de Montreal 1976 "¡Madre mía!", exclama Rafa Blanquer al otro lado del teléfono cuando se le recuerda que este miércoles 27 de mayo de 2026 se cumplen 50 años del mejor salto de su vida. Un vuelo de 8,01 (+1.5) metros que le catapultó hasta Montreal para disputar al fin unos Juegos Olímpicos. El valenciano se convirtió ese día en el primero de los 17 saltadores españoles que han roto la barrera de los ocho metros -el último, Carlos Beltrán, lo logró el pasado 16 de mayo en Salamanca-.

"Era un día de muchísimo calor y recuerdo que dormí sin aire acondicionado en mi habitación del (desaparecido) Hotel Ecuestre de Madrid por miedo a resfriarme. Ya por la mañana, me bajé a la piscina y me tumbé bajo una sombrilla, pero dejando que el sol calentara mis isquios, que siempre fueron mi punto débil", rememora uno de los técnicos más exitosos del atletismo español, que a sus 80 años sigue al pie del cañón. Ese día se mascaba en el ambiente que algo grande iba a pasar Doce días antes, en el mismo escenario, el antiguo estadio Vallehermoso de la capital de España, Blanquer ya había saltado 7,96 (+0.8) metros, batiendo su propio récord de España por siete centímetros. En teoría, una marca que le abría las puertas de los Juegos de Montreal 1976.

"Eso al menos pensaba yo pero entonces el presidente de la Federación, Alfredo Forcano, elevó la mínima olímpica hasta los ocho metros así que aún tenía que certificar mi billete. Al final fue un acicate porque ese día se mascaba en el ambiente que algo grande iba a pasar", recuerda el hombre que dirigió durante cuatro años la carrera del añorado Yago Lamela. El primer salto fue un nulo larguísimo, según recoge la crónica de MARCA firmada por el gran Pedro Escamilla: "Hubo un salto nulo que, medido tras concluir la competición, resultó ser de 8,20. Quitémosle los dos o tres centímetros 'mordidos' en la tabla y se quedan en 8,17. Y eso ya tiene vuecencia en atletismo". "Muy rápido, poderoso, seguro, decidido y con su técnica afinada, el atleta del Valencia C. F. saltó nulo la primera tentativa, 7.96, 7.87, 7.90 y 8.01. Una serie sin parangón en otra disciplina, que denota seguridad en sus saltos superiores a 7,85 metros, pasaporte para pasar la calificación olímpica", añadía Escamilla, nuestro especialista en atletismo de la época. Sabía que había hecho un gran salto por los gritos de los aficionados y cuando vi la marca en la arena tuve claro que había superado los 8 metros

Porque hubo que esperar al último vuelo de Blanquer para descorchar el champán. "Fue impresionante. Sabía que había hecho un gran salto por los gritos de los aficionados y cuando vi la marca en la arena tuve claro que había superado los 8 metros. Fue muy bonito ser el primer español en lograrlo", relata aún algo emocionado. "Mi primera mujer había viajado a Madrid para una comunión y vio en directo aquel salto con mi hijo Rafita, que entonces tenía tres años, en brazos. También estaban mi entrenador Bernardino Lombao y mucha gente del equipo nacional así que fue un momento muy especial", dice el hombre que llevó a la cima del atletismo mundial a Niurka Montalvo y Glory Alozie. Con los deberes hechos, Rafa Blanquer viajó dos meses después a Montreal para cumplir su sueño olímpico a los 30 años.

Los Juegos de México 1968 se los había perdido por un accidente automovilístico y los de Múnich 1972, por una lesión en los isquios. En los Juegos de Montreal estaba para saltar algo más de 8 metros. Me veía metido en la final y una vez ahí, a ver qué se podía rascar "Llegaba muy bien pero una vez allí, en el último entrenamiento, me hice un esguince en el pie de batida y tuve que saltar infiltrado en la calificación. Tras dos nulos y con el dolor apretando, fui a asegurar porque no quería irme de los Juegos sin al menos un salto válido y me quedé en 6,19 metros, aunque la marca era lo de menos", explica con cierta tristeza pese a los años transcurridos.

"Estaba para algo más de 8 metros. Me veía metido en la final y una vez ahí, a ver qué se podía rascar. Había hecho saltos de 8,20 en los entrenamientos así que no era impensable lograr algo histórico", reflexiona sin recordar con cuánto se ganaron las medallas aquel día. El estadounidense Arnie Robinson fue oro con 8,35 metros pero al alemán oriental Frank Wartenberg le bastó un vuelo de 8,02 para llevarse el bronce al otro lado del 'telón de acero'... Mi idea es aguantar entrenando hasta los Juegos de Los Ángeles 2028 y luego ya veré lo que hago porque tengo una edad Medio siglo después, a sus 80 años, el fundador del extinto València Terra i Mar, actual Valencia Club de Atletismo, sigue en el tajo y ahora entrena a tres promesas del atletismo español, su hija y vallista Paula Blanquer, la saltadora de longitud Evnelyn Yankey y la velocista Elena Guiu.

"Mi idea es aguantar hasta los Juegos de Los Ángeles 2028 y luego ya veré lo que hago porque tengo una edad. Pero lo que tengo claro es que el atletismo ha sido mi vida y lo he disfrutado mucho", finaliza el primer español en entrar en el 'club de los ocho metros'.