Después de un fin de semana de temperaturas muy por encima de lo normal para mayo, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) no prevé que el calor afloje en los próximos días. Los modelos de previsión que usa esta agencia apuntan a un arranque del verano —el meteorológico comienza el 1 de junio— con temperaturas fuera de registro en la España peninsular. De hecho, esas herramientas de predicción pronostican que durante lo que queda de mayo y al menos hasta el 4 de junio las temperaturas medias diarias van a superar los máximos históricos de la serie, que arranca en 1950. España no es una isla en este caso, y buena parte de la Europa más occidental está sufriendo los efectos del calor extremo, con especial incidencia en el Reino Unido, Francia y Portugal.
En estos dos últimos países este miércoles hay activos avisos por calor, según los datos de la Red Meteorológica Europea. En el caso de España, la Aemet mantiene avisos por altas temperaturas en áreas de nueve comunidades autónomas este miércoles: Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Extremadura, Galicia, Navarra, País Vasco y La Rioja. En prácticamente todos los casos se trata de avisos amarillos, que son los de menos intensidad. Pero en el interior de Bizkaia Aemet ha activado el naranja, porque prevé que durante esta tarde se puedan llegar a alcanzar los 37 grados Celsius.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad informa de un riesgo muy alto para la salud por el calor en varias zonas de Bizkaia, Gipuzkoa y Asturias. Rubén del Campo, portavoz de Aemet, explica que en los próximos días “las máximas serán superiores a 34 grados de forma generalizada y también habrá noches tropicales”, en las que no se baja de 20 grados, en amplias zonas. “La situación podría mantenerse al menos hasta mediados de la próxima semana”, añade. Pero además de la intensidad y la extensión, es muy notable la persistencia de este episodio cálido: es probable que continúe el calor durante varios días más y, con los pronósticos actualmente disponibles, todavía no se vislumbra una vuelta a la normalidad.2/2 pic.twitter.com/ISMcdH9nLw De momento, se espera un miércoles y jueves de ascenso de las temperaturas.
Y durante el fin de semana en el nordeste, centro y mitad sur de la Península se superaran los 35 grados. En áreas de Zaragoza, Badajoz y Sevilla se llegará a los 38 grados, incluso a los 40 en el caso de la provincia andaluza. A ello se le unirá que, en muchos casos, se esperan las temidas noches tropicales. Del Campo añade que la previsión es que a partir de la semana que viene se viva otro ascenso de las temperaturas, con los que “seguirá el calor muy inusual para la época del año”. El portavoz de Aemet explica que la situación que se vive en Europa occidental está motivada fundamentalmente por “la presencia de una potente dorsal”.
Pero del Campo ha recordado que “el cambio climático provoca episodios de altas temperaturas a lo largo de todo el año con mayor frecuencia e intensidad que en décadas anteriores”. Por eso “este episodio, así como el patrón atmosférico que lo provoca, se enmarca en este contexto de cambio climático”, que está haciendo que las olas de calor sean más frecuentes e intensas. La desesperación de muchos británicos por buscar en ríos y en el mar algo de alivio ante la ola de calor del país ha provocado ya la muerte, por ahogamiento, de cinco adolescentes y un adulto de sesenta años. Si los jóvenes se ahogaron todos en ríos y lagos, el hombre falleció en la costa de Cornualles, cuando intentaba rescatar a dos familiares en peligro. Las temperaturas del martes volvieron a batir récords.
Si el día anterior, la cifra más alta registrada en el país fue la del botánico de Kew Gardens, en el suroeste de Londres, con 34,8 grados, 24 horas más tarde y en ese mismo lugar se llegó a los 35,1 grados. El registro histórico más elevado hasta entonces se produjo en 1922 y más tarde en 1944 con una máxima de 32,8. La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido mantiene alerta ámbar (la tercera más alta de una escala de cuatro, hasta llegar a la alerta roja) en seis zonas del país, concentradas sobre todo en el sur de la isla. Se espera que la ola de calor perdure al menos hasta este jueves.
Algunos servicios ferroviarios de la zona han impuesto restricciones de velocidad, ante el riesgo de que el calor haya dilatado los raíles y pudiera provocar accidentes. En la zona de Kent, casi un millar de hogares han estado sin agua corriente durante tres días consecutivos. Las compañías suministradoras han llevado a cabo tareas de reparto de botellines mientras aceleraban las tareas de reparación. El metereólogo jefe de la Met Office (la Oficina Meteorológica del Reino Unido), Greg Dewhurst, ha explicado estos días la razón de una ola de calor tan repentina: “En el pasado, las olas de calor se iban construyendo de modo gradual durante días y días. Ahora desarrollan su potencia de manera rápida”, ha dicho, por culpa del cambio climático, que las está acelerando.
Los bomberos tuvieron que esforzarse durante horas el lunes para apagar un incendio de matorrales cercano a Edimburgo, una ciudad de naturaleza lluviosa y húmeda que registró sin embargo ese día hasta 25 grados centígrados. Ante la humareda desatada, se pidió a los residentes de la zona que mantuvieran cerradas sus puertas y ventanas. Del mismo modo, Francia está viviendo una ola de calor inédita para un mes de mayo. Este miércoles se esperan temperaturas de 37 grados en el sudoeste del país y y el jueves se podría llegar a los 39.
Hay 13 departamentos en alerta naranja, que se suman a los 9 en alerta máxima desde el martes. Hay además 26 departamentos en nivel amarillo. Las temperaturas son más de 10 grados superiores a las que corresponden a esta época del año, según los cálculos del canal Météo para el periodo 1991-2020. El Gobierno cifró el martes en siete las muertes asociadas al calor de momento, según anunció el martes la portavoz del Gobierno, Maud Bregueon.
Dos de ellos eran personas que hacían ejercicio de alta intensidad al aire libre y los otros cinco fallecieron ahogados. Este episodio “es el primero de una serie que se va a repetir este verano”, ha vaticinado la ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut. De momento, el Gobierno no ha considerado necesario cerrar las escuelas. En Francia, muchos hospitales y la mayoría de centros escolares que no tienen aire acondicionado.
En todo caso, el Ejecutivo francés prepara ahora un plan para hacer frente a estos episodios cada vez más frecuentes mientras aumentan las críticas por la gestión de la emergencia y la falta de anticipación. El jueves, el primer ministro Sebastien Lecornu presidirá una reunión con varios ministros y con las agencias regionales de salud para valorar medidas a corto plazo, como la de cerrar escuelas y la anulación o adaptación de eventos deportivos, como el Rolland Garros, que se celebra estas semanas en París. También para anticiparse a futuros episodios de calor. “La reunión no se centrará tanto en este episodio, sino que nos permitirá trabajar en un plan a largo plazo, que se extienda hasta septiembre, para anticiparnos a eventos como los incendios forestales. Como vemos las olas de calor comienzan cada vez antes y debemos estar preparados para afrontarlas”, señaló el entorno del primer ministro.