La primera vez que el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero escuchó hablar de la aerolínea Plus Ultra, según su declaración ante el juez en la Audiencia Nacional este miércoles, fue el día que su amigo, el empresario Julio Martínez Martínez, le pidió “una gestión para que fueran atendidos” por el banco Santander. Zapatero negó de forma tajante ante el instructor del caso Plus Ultra, José Luis Calama, no solo haber influido en el rescate de 53 millones de euros que el Gobierno entregó a la compañía aérea, sino incluso haber hablado siquiera de este tema con alguna autoridad o funcionario público. Sí reconoció, en cambio, esa gestión a la que quitó importancia. “Quizás la primera vez [que supo algo sobre Plus Ultra] fue cuando me pidieron una gestión para que fueran atendidos por el Santander, como aparece ahí [en referencia al sumario]”, explicó Zapatero cuando llevaba casi una hora y cuarto declarando, de acuerdo con los audios a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

El juez quiso saber con mucho detalle cómo sucedió este trámite desde el principio, puesto que la Policía encontró en los registros practicados durante la investigación una carta fechada el 25 de mayo de 2020 en la que el entonces vicepresidente de Plus Ultra Julio Martínez Sola —actualmente investigado— se dirigía al Santander. “Siguiendo instrucciones del presidente Zapatero”, rezaba la misiva que se dirigía al vicepresidente de la entidad bancaria, Juan Manuel Cendoya. Con ello pretendían acceder a un crédito ICO, previamente a que comenzaran los movimientos para conseguir el rescate público. Según Zapatero, el empresario Julio Martínez Martínez le pidió que si podía “hacer un intento para que el Santander” atendiera “a los señores de Plus Ultra”.

—“Pero usted, que ha sido presidente del Gobierno, supongo que le diría a Julio Martínez: ‘Oye, cuéntame un poco más a ver quién está detrás de la propiedad y de la gestión de esa sociedad”, le cuestionó el magistrado. Era una empresa de aviación y le puedo asegurar que a mí me pide gestiones parecidas muchísima gente. Yo tenía confianza con Cendoya, simplemente era para que les atendiera. Y fíjese, eso lo hago con personas que tienen problemas”, contestó Zapatero.

El expresidente explicó que él no tuvo nada que ver con la carta que el vicepresidente de Plus Ultra terminó enviando al banco. “Yo me limité a llamar al señor Cendoya para que atendiera, que además creo que trabajaban con ellos”, insistió el que fuera líder del PSOE. El magistrado quiso saber si Cendoya lo había atendido, pero el expresidente desconocía este extremo. “¿Pero posteriormente Cendoya contacta con usted?“, preguntó.

”No, no, para nada“, reflejó Zapatero. Este asunto volvió a salir hacia el final de las casi tres horas que estuvo declarando, concretamente, cuando ya le tocaba el turno del interrogatorio a su juez, el abogado Víctor Moreno Catena, que quiso esclarecer un detalle: “¿Orientó la petición, la solicitud al Santander o al señor Cendoya para que diese financiación a Plus Ultra?“. El socialista fue tajante: ”No, en absoluto, yo simplemente me limité a hacer la llamada para ver si le podían atender". El instructor preguntó también por su relación con los altos cargos de Plus Ultra, pero Zapatero aseguró que no los conocía ni en 2020, año en que firmaron la carta del Santander, ni en 2021, cuando el Consejo de Ministros dio luz verde al rescate de la compañía.

Fue ya en 2024, según su versión, cuando tuvo una comida con el vicepresidente, que pasó a ser presidente de la empresa, Julio Martínez Sola, y con el empresario Julio Martínez Martínez. Concretamente, comieron en el Horcher (Madrid). “No sabía quiénes eran la composición de la estructura ni del accionariado”, aseguró. Zapatero basó buena parte de su defensa ante el juez en que en el sumario no existen mensajes directos de él que lo involucren con ninguna gestión concreta para el rescate.

Una de las veces, el magistrado Calama quiso recordarle que es muy complicado acreditar las influencias con la administración, uno de los principales de los que se le acusa junto al de blanqueo de capitales. “Usted, como jurista, supongo que sabe que el delito de tráfico de influencias es uno de los más complejos de investigar. Nosotros reflejamos tanto en la policía, en sus atestados, como yo en mi auto una serie de conversaciones”, apuntó Calama.