Las glicinias siguen ahí. Apenas quedan algunos racimos violetas colgando de la pérgola de La Vega, supervivientes de una primavera que los toledanos apenas han podido contemplar. Durante meses, las obras de remodelación han mantenido cerrado el parque más emblemático de la ciudad, ocultando tras las vallas una de las imágenes más reconocibles de Toledo: las glicinias en flor inundando el paseo de color y de un aroma inconfundible. Este jueves, apenas unas horas antes de la reapertura oficial, los operarios daban los últimos retoques.

Se barrían caminos, se limpiaban fuentes, se preparaban los nuevos quioscos y se pintaba el histórico mojón de la carretera nacional que marca los 69 kilómetros que separan Toledo de la Puerta del Sol de... Ver Más