Pese a confesar que en dos ocasiones en esta legislatura estuvo tentado de dimitir –en abril del 2024, cuando se abrió la causa contra su mujer, Begoña Gómez; y en julio del 2025, tras el ingreso en prisión del entonces secretario de organización de Ferraz, Santos Cerdán–, Pedro Sánchez no está dispuesto a que a la tercera vaya la vencida, con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, por mucho que sus enemigos, dentro y fuera del PSOE, tengan prisa por escribir ya su epitafio político. Es momento de volver a apretar fuerte los dientes. “El Gobierno va a seguir peleando”, garantizó ayer el ministro Óscar López, líder de los socialistas madrileños. El Ejecutivo se muestra así decidido a aguantar toda la presión, externa e interna, disparada por una investigación a Zapatero que se suma al cerco judicial contra la mujer y el hermano del presidente, el exministro José Luis Ábalos o el citado Cerdán, y que ya se cobró la cabeza, por vez primera, de todo un fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
En la Moncloa no se llaman a engaño: “Ya hemos visto condenar al fiscal general”, asumen. Sin ninguna prueba, insisten. En el Ejecutivo contienen la respiración, pero aprietan las filas en torno a Sánchez, y aseguran estar dispuestos a resistir y no tirar la toalla para mantener la legislatura a flote. Pese a la ofensiva política recrudecida del PP y Vox, las advertencias de unos aliados parlamentarios que ya ven muerta la legislatura –de Junts y el PNV a Podemos o Coalición Canaria– y, también, las demandas de Felipe González o del presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, para que Sánchez convoque las generales este año, y renuncie a su pretensión de agotar el mandato, como pretende, en julio del 2027.
El presidente del Gobierno no está dispuesto a dar su brazo a torcer, mientras en la Moncloa insisten en mantener su “absoluta confianza en la inocencia de Zapatero”. “No hay ningún indicio documental que pruebe un hecho delictivo”, reiteran. El Consejo de Ministros sigue entre tanto aprobando cada martes proyectos de ley que, en muchos casos, no cuentan con una mayoría parlamentaria para ver la luz. Ayer fue el turno de una ley orgánica de calado para regular la inteligencia artificial, que requeriría de una mayoría absoluta para ser aprobada. Su impulsor, el ministro Óscar López, alegó que la dificultad de armar mayorías, máxime en plena crisis política ahora por el caso Zapatero, no va a provocar que el Gobierno se cruce de brazos.
El plan normativo del Ejecutivo prevé casi 180 iniciativas legislativas para este 2026. La Audiencia Provincial de Badajoz juzga a partir del jueves 28 de mayo al hermano del presidente del Gobierno por la presunta creación de su cargo a dedo como director de la oficina de artes escénicas de la Diputación pacense junto al exlíder del PSOE extremeño Miguel Ángel Gallardo. El juez Juan Carlos Peinado ha citado para el día 9 de junio a la esposa de Pedro Sánchez para una audiencia preliminar de cara a decidir si la envía a juicio por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos.José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente está citado finalmente los días 17 y 18 de junio ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama para explicar su presunta implicación en una red de tráfico de influencias a raíz del rescate de la aerolínea Plus Ultra.
El exministro de Transportes espera sentencia del Tribunal Supremo por el llamado caso Mascarillas para antes de agosto, según fuentes jurídicas. “Este Gobierno está acostumbrado y entrenado, y lo hace bastante bien, para gobernar en minoría. En ocho años, el balance es que hoy España es el país que más crece. Mucho”, recalcó Óscar López.
“El camino no es rendirse, el camino es pelear para que salgan adelante las leyes”, defendió. Y apeló a la “oportunidad histórica” de los grupos de la mayoría de la investidura para aprobarlas, en lugar de pedir elecciones. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, aseguró que respeta, aunque no comparte, la demanda del PNV de poner fin a la legislatura este año, igual que reclaman Felipe González o Emiliano García-Page para salvar a la “infantería” del PSOE en las municipales y autonómicas de mayo del 2027 y que no reciban en las urnas el castigo que creen que debe asumir, en persona, Sánchez. “Este Gobierno hace de la estabilidad la herramienta fundamental para conseguir, en ocho años, la cantidad de hitos que está haciendo avanzar a nuestro país”, alegó Saiz. Nada de elecciones anticipadas, por tanto. La portavoz del Ejecutivo defendió el afán para gobernar “hasta el último día de la legislatura y más allá del 2027, para seguir mejorando la vida de la ciudadanía, que es el objetivo para el que estamos desempeñando la acción del Gobierno”.
Saiz, además, defendió la presunción de inocencia y el “legado incuestionable” de Zapatero, y que el último informe de la UCO es “revelador de la inocencia” de Begoña Gómez. En plena tormenta, Emiliano García-Page se sumó ayer a Felipe González, se declaró “decepcionado y entristecido”, y también dio un salto cualitativo en sus demandas tras la imputación de Zapatero: “Un escándalo tapa a otro y cada vez va cogiendo más volumen. Este es el momento de mayor riesgo para el PSOE en toda la democracia”, alertó el presidente de Castilla-La Mancha. Y planteó su disyuntiva para no “prolongar la agonía” de Sánchez: “O cuestión de confianza o elecciones”.
En cambio, Salvador Illa volvió a salir en defensa del mandato de Sánchez. “La legislatura debe aguantar”, aseguró. “A los socialistas, ni nos doblan ni nos rendimos”, afirmó el presidente de la Generalitat. El lema “no a la guerra” puede asumir distintas declinaciones, como el “no al hambre”. La primera parada del viaje de Pedro Sánchez a Roma fue en la FAO, agencia de Naciones Unidas para la alimentación, con una conferencia titulada “Seguridad alimentaria y nutrición bajo presión: consecuencias del conflicto en Oriente Medio”. Con él estaba Luis Planas, ministro de Agricultura y Pesca, que aspira a ser el próximo director general de la organización. “Es nuestro candidato”, dijo abiertamente Sánchez.
Para el presidente del Gobierno, la visita a la FAO se convirtió en un baño de masas, quizá inesperado, pero sin duda relevante en unos días especialmente complicados en el frente interno. Su discurso desde la tribuna fue interrumpido en doce ocasiones por los aplausos, además de la ovación inicial y la final, con los delegados y funcionarios de la FAO en pie. Hubo más aplausos, selfies y apretones de manos. “Debería quedarse aquí, mira cómo lo quieren”, bromeaba un trabajador español.A la entrada, en cambio, los periodistas le preguntaron si mantenía su apoyo a Zapatero tras las informaciones que se van conociendo sobre la investigación judicial que le afecta.
Sánchez aplazó la respuesta a hoy, en una rueda de prensa prevista a partir de las 11 horas. El papel de España en la lucha contra el hambre fue reconocido también en las intervenciones de apertura. El director general de la FAO, el chino Qu Dongyu, definió a España como “un aliado estratégico contra la malnutrición”.Francesco Olivo Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997