Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. Existen muchas creencias erróneas sobre el suelo pélvico que hay que desterrar cuanto antes. El suelo pélvico ha dejado de ser un tema desconocido, pero la mayor visibilidad también ha contribuido a la difusión de numerosas creencias erróneas. Algunas ideas muy extendidas llevan a normalizar síntomas o a asumir hábitos y tratamientos que no siempre se corresponden con lo que indica la evidencia científica.
Estas son algunas de las principales falsas creencias. Aunque son frecuentes, no son normales. La incontinencia urinaria afecta aproximadamente al 25-45 % de las mujeres adultas y su prevalencia aumenta tras el embarazo y el parto. Sin embargo, que sea frecuente no significa que deba aceptarse, ya que tiene solución en manos de profesionales.
Durante años se transmitió el mensaje de que correr, saltar o levantar peso era perjudicial para el suelo pélvico, y actualmente la evidencia científica es clara. El ejercicio físico es una de las herramientas más importantes para la salud general y no debe evitarse por miedo. El problema suele ser una mala gestión de las cargas, no el ejercicio en sí. Aunque la prevalencia aumenta con la edad, los trastornos del suelo pélvico pueden aparecer en cualquier etapa de la vida como:
Existen patologías que no siempre dan señales en estadíos iniciales como es el caso de los descensos de órganos o prolapsos, y la detección temprana es fundamental para evitar complicaciones. La prevención es especialmente importante en etapas como: La educación y la evaluación precoz pueden reducir el riesgo de problemas futuros. El pilates puede ser una herramienta útil, pero las principales guías internacionales recomiendan combinar ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza, trabajo de movilidad y ejercicios específicos de suelo pélvico cuando estén indicados.
El entrenamiento de fuerza cuenta con un amplio respaldo científico por sus beneficios durante la gestación. • Ejercicios específicos de suelo pélvico cuando estén indicados. Actualmente, el entrenamiento de fuerza es una de las modalidades con mayor respaldo científico por sus beneficios sobre: Por tanto, el pilates puede formar parte del programa, pero no debería ser la única actividad física realizada durante el embarazo.
Los hipopresivos se popularizaron con la promesa de recuperar la faja abdominal, mejorar el suelo pélvico y reducir el perímetro abdominal. Sin embargo, las revisiones científicas disponibles muestran que sus beneficios son similares o inferiores a los obtenidos mediante programas convencionales de ejercicio terapéutico y entrenamiento específico del suelo pélvico. Durante años se recomendó a las mujeres con diástasis abdominal evitar cualquier ejercicio que implicara trabajar la musculatura abdominal, especialmente los tipos crunch. Sin embargo, la evidencia científica actual muestra una realidad mucho más compleja.
Hay que valorar más allá de la distancia entre ambos rectos anteriores y personalizar el ejercicio a cada mujer, ya que en algunos casos se ha podido observar mediante control ecográfico que muchas de ellas mejoran la tensión del tejido conectivo y la función abdominal al realizar este tipo de ejercicios abdominales hiperpresivos. Muchas mujeres han escuchado alguna vez que no conviene aguantar la orina y que, por tanto, deben acudir al baño en cuanto sienten la primera sensación de ganas de orinar. Algunas lo hacen por evitar tener que ir a un baño público, otras porque tienen entendido que retener la orina provoca infecciones de orina, y otras muchas porque desde pequeñas les han inculcado el hábito del "por si acaso". Pues este hábito no es saludable ya que cuando una persona orina sistemáticamente ante las primeras sensaciones de llenado, la vejiga puede acostumbrarse a trabajar con volúmenes cada vez más pequeños ocasionando:
• Interfiere de manera negativa en la calidad de vida al tener que estar siempre pendiente de tener un baño cerca. Es cierto que los cambios hormonales pueden producir: Pero a día de hoy existen tratamientos muy eficaces como la fisioterapia de suelo pélvico, los lubricantes e hidratantes vaginales, terapias hormonales, que pueden mejorar considerablemente la vida sexual de la mujer. Elena Valiente Diez colabora en 20minutos, dentro del vertical de bienestar 20bien.
Es fisioterapeuta especialista en suelo pélvico, ejercicio físico y terapéutico durante el embarazo y el posparto, además de instructora de Pilates y gimnasia abdominal hipopresiva.