En las �ltimas cuatro d�cadas, la econom�a espa�ola ha protagonizado una transformaci�n estructural de gran alcance. La apertura al exterior, la modernizaci�n del modelo productivo y la internacionalizaci�n empresarial han sido los tres grandes vectores de ese cambio. Hoy, el reto ya no es solo consolidar lo logrado, sino escalar en competitividad, productividad e innovaci�n en un entorno global m�s exigente. Espa�a ha pasado de ser una econom�a relativamente cerrada a integrarse plenamente en los grandes flujos internacionales de comercio e inversi�n.

La adhesi�n a la Comunidad Econ�mica Europea en 1986, la posterior profundizaci�n en la Uni�n Europea y la adopci�n del euro, no solo supusieron un cambio institucional, sino tambi�n un salto cualitativo en estabilidad macroecon�mica, disciplina financiera y acceso a mercados. Este marco facilit� que muchas empresas espa�olas dejaran de mirar exclusivamente al mercado dom�stico para convertirse en actores internacionales. Primero en Europa, despu�s en Am�rica Latina y, m�s recientemente, en mercados globales m�s diversificados. Sectores como la banca, la energ�a, las infraestructuras, las telecomunicaciones, el turismo o el retail han sido protagonistas de esta expansi�n.

Espa�a no solo exporta m�s: tambi�n invierte, compite y lidera en m�ltiples geograf�as. El balance de estas cuatro d�cadas es, en conjunto, positivo. Espa�a ha reforzado su posici�n como econom�a abierta, ha incrementado su base exportadora y ha consolidado multinacionales de referencia en sectores estrat�gicos, desde las energ�as renovables hasta las infraestructuras o los servicios financieros. Esta evoluci�n ha permitido una mayor resiliencia frente a shocks externos y una integraci�n m�s profunda en las cadenas de valor globales.

Sin embargo, los desaf�os estructurales siguen siendo relevantes. Una parte significativa del super�vit exterior contin�a apoy�ndose en el turismo, lo que introduce vulnerabilidad c�clica. La balanza de bienes mantiene una dependencia energ�tica que condiciona la competitividad. Y, sobre todo, el tejido empresarial sigue excesivamente fragmentado: el predominio de pymes limita la productividad, la capacidad de innovaci�n y la escala internacional.

A estos factores se suma la transformaci�n tecnol�gica. La inteligencia artificial, la automatizaci�n y el uso intensivo de datos no son ya una opci�n, sino una condici�n para competir. Su impacto ser� transversal y exigir� inversiones sostenidas, cambios organizativos y nuevas capacidades. En este punto, el d�ficit de talento cualificado -especialmente en perfiles tecnol�gicos- se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella del crecimiento.

El contexto macroecon�mico tampoco ser� neutro. Tras una fase de fuerte recuperaci�n, la econom�a espa�ola afronta una etapa de crecimiento m�s moderado. Las previsiones apuntan a un avance del PIB en el entorno del 2%-2,2% en 2026, tras el 2,8% registrado en 2025, con una demanda interna que pierde dinamismo. La inflaci�n se mantendr� previsiblemente en niveles cercanos al 3%, lejos a�n del objetivo del 2%, con riesgos al alza asociados a la energ�a en un contexto geopol�tico m�s tensionado y a la traslaci�n de costes salariales.

A ello se suma un entorno fiscal m�s exigente. En paralelo, el nivel de deuda p�blica -en el entorno del 100% del PIB- sigue siendo una vulnerabilidad estructural que limita el margen de actuaci�n futura. En este escenario, la agenda econ�mica debe ser clara: crecimiento empresarial, productividad y estabilidad institucional. Esto implica reforzar la seguridad jur�dica, avanzar hacia un sistema tributario que incentive la inversi�n y simplificar el marco regulatorio.

Pero tambi�n exige una apuesta decidida por el tama�o empresarial, la innovaci�n y la internacionalizaci�n como palancas de competitividad. Porque el verdadero salto pendiente de la econom�a espa�ola no es de apertura -ya conseguido-, sino de escala. Empresas m�s grandes, m�s productivas y m�s tecnol�gicas son la condici�n necesaria para sostener el crecimiento, atraer talento y mejorar el bienestar. En este recorrido, EXPANSI�N ha desempe�ado un papel clave.

Durante cuarenta a�os ha sido testigo -y en muchos casos int�rprete- de esta transformaci�n, aportando informaci�n rigurosa en momentos de cambio, incertidumbre y oportunidad. Su contribuci�n no ha sido solo informar, sino ayudar a entender. Mi enhorabuena a todo su equipo por estas cuatro d�cadas y, sobre todo, por seguir siendo una referencia imprescindible en el an�lisis econ�mico en Espa�a. Puig acelera en el Ibex al cotizar con un descuento del 34%

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