El actor protagoniza 'M�xico 86', una pel�cula que retrata c�mo el mayor torneo futbol�stico del planeta se transform� en un negocio y que conecta con la cita de este verano en Estados Unidos, Canad� y el propio M�xico En el verano de 1986, mientras M�xico se convert�a en el epicentro del Mundial de f�tbol, Diego Luna era apenas un ni�o de seis a�os. El actor y director confiesa que no fue la victoria contra B�lgica, la amarga derrota del plantel azteca frente Alemania ni tampoco el hist�rico choque entre Argentina e Inglaterra lo que despert� su pasi�n. Su romance con el bal�n naci� el 17 de junio en el Estadio Ol�mpico Universitario, durante el enfrentamiento de Italia y Francia.

�Fue el �nico partido al que asist�. Lo viv� en carne propia, en el estadio de mi equipo, los Pumas. Recuerdo la sensaci�n de ver a dos gigantes internacionales morirse en la cancha; fui testigo del f�tbol como un espect�culo perfecto, ese donde el segundo acto siempre es m�s emocionante que el primero�. Cuarenta a�os despu�s, Luna regresa al terreno de juego, pero como protagonista de M�xico 86, dirigida por Gabriel Ripstein.

El filme sigue los pasos de Mart�n de la Torre, un funcionario de bajo perfil que llega a la cima gracias a una mezcla infalible de astucia, ingenio y absoluta falta de escr�pulos. Ficci�n inspirada en la realidad, tiene como escenario a M�xico: el �nico pa�s elegido sede de tres citas mundialistas. Pero no es la primera incursi�n de Luna en el cine futbolero. Ya hab�a probado suerte en Rudo y Cursi junto a su compa�ero de f�rmula, Gael Garc�a Bernal.

De aquella pel�cula permanece una de las citas m�s memorables del cine mexicano contempor�neo: "Qu� f�cil ser�a si al nacer uno pudiera identificar la diferencia entre pasi�n y talento. Es la misma diferencia que existe entre un hincha y un crack. Entre adorar y ser adorado".